Y el Señor dijo

Te prestaré por un tiempo un hijo mio para que lo ames mientras viva.

Podrán ser seis, siete años, diez o quince hasta que lo llame ¿Podrás?

Quiero que aprenda a vivir, he buscado a un maestro

y te he elegigo a tí ¿Le enseñarás?

No te ofrezco que se quedará contigo solo te lo presto

Porque lo que va a la Tierra a mi regresa.

El dará ternura, la amargura, y toda la comprensión de su juventud

y el día que yo lo llame tu no llorarás, no me odiarás por regresarlo.

Su ausencia quedará compensada por los muchos y muy agradables

recuerdos y que con ellos tu luto será más llevadero y habrás de

decir con humildad.

“Señor hagase tu voluntad”

En memoria al niño Edgar Marcelo Meneses Vieyra

30 de Septiembre de 1997


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